lunes, 30 de abril de 2007

domingo, 29 de abril de 2007

Biocaricatura: Rita Hayworth


Rita Hayworth: Hollywood la modeló a su antojo y la convirtió en una estrella. Le pusieron el pelo de color zanahoria, le sacaron media dentadura para que tuviera graciosos hoyitos en las mejillas y le ensancharon la frente depilándosela. También la obligaron a estrechar caderas a base de footing, series de abdominales y tablas de entrenamiento que años después intentaría ejecutar Bruce Lee sin conseguirlo. Rita estaba en forma.

Finalmente le extirparon el apéndice (tuvo un cólico durante un ensayo) y le cambiaron el nombre. Rita Hayworth, nacida Margarita Carmen Cansino en Brooklyn el 17 de octubre de 1918, se dejó hacer. Tampoco es que fuera un jabalí cuando llegó a la "meca del 7º arte" la verdad, para tanto cambio, pero ya sabemos como se las gastan los del cine en cuanto a cánones de belleza.

Durante años participó en diversas producciones menores, haciendo honor a su apellido real: "Con su andar cansino, acudía a los rodajes arrastrando los pies" declaraba un tal Boland que la dirigió en sus inicios.

Pero entonces llegó "Gilda" y todo cambió. Fue allí donde su noviete Johnny Farrell le sacudió un bofetón de órdago que nadie había visto en el guión original. La actriz demandó al actor y el juez ordenó repetir la escena en el juicio para ver si había pruebas. Rita volvió a quitarse el guante de modo provocativo... y el jurado se puso a cien, aunque disimulaban el acaloramiento diciendo que eran subidones de azúcar o piedras en el riñón.

Luego llegó Glenn Ford y bordó su papel. A ella se le saltaron los pocos dientes que le había dejado su estilista, y la cara fue un "hoyito" total. "Graciocísimo, oye", comentó Ford.

Aquel incidente le abrió los ojos, espabiló y a partir de entonces fue todo glamour, aunque dicen que llevaba un "puño americano" y un "tirachinas" en el bolso para protegerse de todos los Farrell del mundo.

Se casó cinco veces y se divorció otras tantas. Uno de sus maridos, Orson Welles, tuvo la ocurrencia de retocar su imagen. Una mañana en la cocina, el muy cretino le cortó el pelo con las tijeras de pescado y la tiñó de rubia platino. Luego se dio cuenta de su error. Pero ya no había nada que hacer.

Orson era un impertinente y Rita lo sabía. Le abandonó allí mismo, arrodillado en el gres... pidiendo perdón entre mechones rojizos acusadores.

Rita Hayworth protagonizó algunas de las grandes películas de todos los tiempos: "Gilda", "La dama de Shanghai", "Sangre y arena"...

En otras igual de buenas, en cambio, no trabajó.

Caricatura: Rita Hayworth

sábado, 28 de abril de 2007

viernes, 27 de abril de 2007

jueves, 26 de abril de 2007

Ilustración: Dobermann

Biocaricatura: Kirk Douglas


Kirk Douglas: Suegro de "Catering" Zeta Jones, la que organiza pincheos a domicilio. Antes de eso, actor de carisma en Hollywood.

Nacido en 1916, en Amsterdam (Nueva York), fue bautizado como Issur Danielovitch Demsky. Sus padres eran inmigrantes rusos, y salta a la vista que no lo disimulaban. El joven Danielovitch, siempre renegó de tal "gracieta". Para triunfar, necesitaba que su nombre entrase en la pantalla: ese era el "kirk" de la cuestión. Y se lo cambió.

El camarada Douglas, se hizo a si mismo, sin libro de instrucciones ni nada. Desechó algunas piezas que no sabía donde encajar, y tras esa experiencia, publicó un manual de autoayuda que pasó a máquina y encuadernó él mismo. De igual manera, sólo él lo leyó.

Trabajó de todo para pagarse los estudios en la American Academy of Dramatic Arts. Empezó desde abajo. Muy abajo, en el sótano, donde destilaba crecepelo de garrafón que vendía como aguardiente en la calle 82, esquina con la 63. A dos manzanas de Wall Street. Allí le cogió el "crack" del 29, el Viernes Negro de la caída de la bolsa, que casi le da de lleno. Las acciones descendían una tras otra, en formación. Sus ventas también se hundieron, obligándole a rebajar el precio del bebedizo a 2 centavos el galón. La ruina. Y trasladó su negocio: dobló la esquina, instalándose en la 63. Esquina con la 82.

Tras años de esfuerzo, y de pasar por Broadway (una tarde, volviendo de la 63), llegó al cine. Al principio le surgieron pequeños papeles, nunca mayores que el envoltorio de un "chupa-chups". Poco a poco, la cosa fue a más, y a finales de los 40, atesoraba ya varias actuaciones memorables, que le procuraron el reconocimiento de los muchachos de los billares y del lechero de su barriada.

En el 49 bordó el papel de boxeador en "El ídolo de barro" y a partir de entonces todo fue coser y cantar. Presentó varias colecciones de temporada y grabó un elepé. Ganó varios "de los grandes" (enormes como un edredón), y montó una productora: contrató a algunos de los mejores directores del momento, y se fichó de protagonista. Era un productor de carácter, y en cierta ocasión se autodespidió, tachándose de rufián y canalla. La cosa llegó a las manos. Tuvieron que separarlo de él mismo.

Fue Van Gogh en "El loco del pelo rojo", cortándose una oreja por exigencias del guión. Pero en la primera toma, fileteó la equivocada. Perfeccionista que era, repitió la escena: "esta vez no fallaré" clamó.

Kirk Douglas se casó 2 veces, y tuvo varios hijos. Michael, el de "Instinto Básico", heredó su pasión por el cine y el singular hoyuelo de la barbilla. También un tarro vacío de manteca de cacahuete con las orejas de antes, flotando en formol.

martes, 24 de abril de 2007

sábado, 21 de abril de 2007

viernes, 20 de abril de 2007

miércoles, 18 de abril de 2007

Biocaricatura: John Wayne


John Wayne: Actor que tiroteaba a los malos. Poseía más munición que el resto del reparto; disparaba hasta en los títulos de crédito. Y todavía le sobraba para la peli siguiente.

Nació en mayo de 1907 en el estado de Iowa. No en todo, sólo en una parte conocida como Winterset. En vez de un pan, vino al mundo con un Winchester 73 debajo del brazo. Aquello supuso una gran decepción para sus padres, que habían juntado algo de salami y querían hincarle el diente en plan bocata.

Años después, Wayne ganaría suficiente para compersarles. Un día de Acción de Gracias, tras el éxito de 'La diligencia', envió una hogaza grande como Nuevo México.

John fue bautizado como Marion Michael Morrison, nombre femenino que le impuso su padre para ir enseñándole las jugarretas que gasta la vida. Pronto recaló en el cine, protagonizando todo el 'western' de serie B de la década: al principio era Marion, la bailarina del 'saloon'. Harto de tanto 'can-can', se cambió el nombre y estudió interpretación en una academia de tiro. Y ya de 'machote' siguió con más series B. Filmes de presupuestos tan bajos que sólo había un caballo: que usaban los buenos.

John Ford le fichó en el 39. Wayne era su hombre: un rudo 'cowboy', un bravucón 'made in USA'. Le había visto llenar una escupidera de la cantina de un solo salivazo.

A partir de ahí, durante más de 30 años, Wayne no paró ni un día. Películas y más películas. Todas de tiros y más tiros; y de vez en cuando, alguna frasecita en el guión, tipo "morderás el polvo" o "maldito cuatrero sin agallas". Esta última le valió un premio de la Academia en 1969. Un 'oscar' con cartucheras.

John Wayne era grandón en cuerpo y alma. A sus más de 1,90 de estatura, había que sumar los tacones de las botas que jamás se quitó. Durante décadas fueron fraguando con su pantorrillas dentro. Por eso su andar 'cansado': tenía los calcetines hechos un 'guruñu' en la punta de los pies.

Ya al final de su carrera, consiguió recuperarlos. Una mañana, tras hacer noche en el desierto de Mojave, preparó una infusión con ellos. Era 'el mejor café' que había probado nunca.

En cuanto al alma, Wayne representa el espíritu norteamericano mejor que nadie: la cosa es ser un 'chuleta'. 'Duke', así le llaman, es el vaquero que todos quisimos ser.

Sólo algunos lo conseguimos.

Caricatura: Mark Knopfler

lunes, 16 de abril de 2007

domingo, 15 de abril de 2007

sábado, 14 de abril de 2007

jueves, 12 de abril de 2007

Biocaricatura: Cary Grant


Cary Grant: El auténtico rey de la ‘alta comedia’ de Hollywood, pero que triunfó igualmente en la ‘media comedia’ (de seda y con liguero) y la ‘baja comedia’ (o ‘comedia bonsai’.)

Participó en docenas de películas de fino humor, bajo las órdenes de los grandes maestros: Cukor, Hawks, Capra, Blake Edwards... hasta que llegó Hitchkock y acabó con tanta payasada, persiguiéndole por un maizal con una avioneta fumigadora en ‘Con la muerte en los talones’. Alfred pilotaba el aeroplano, cargado de ojivas nucleares y gas mostaza, y tiraba a dar. Cary, jamás le perdonó que le pusiera el traje perdido de polvo y en cierta ocasión, le llamó “gordinflas” delante de todos. Como represalia, Hitch no le ofreció de su bolsa de ‘gusanitos’ y se zampó hasta el último ‘regaliz’.

Nacido en un barrio humilde de Bristol (Gran Bretaña) en enero de 1904, Archibal Alexander Leach, llegó a Nueva York a principio de los años 20. Allí inició su carrera de actor en los escenarios, participando en varios musicales. Hasta que la escandalosa y provocadora Mae West, lo introdujo en el mundo del cine, escondido entre sus enorme pechos. Nadie le vio entrar.

Cuando consiguió salir a flote, y ya como Cary Grant, rodó más de 75 películas. En la mayoría bordó su personaje de auténtico caballero inglés, de refinadas maneras y deliciosamente patoso. Fuera de la pantalla era todo lo contrario: un patán que sorbía la sopa, se rascaba la entrepierna en público y metía los dedos en la nariz: ¡Los diez a la vez!

Se casó cinco veces y tuvo una única hija: con las cinco mujeres a la vez. Nunca recibió un ‘oscar’ por una interpretación, únicamente en 1970, una estatuilla especial al conjunto de su carrera. Grant, enfundado en su mejor traje, recogió el galardón con su cautivadora sonrisa. El patio de butacas aplaudía en pie en reconocimiento de aquel actor de actores, de gusto exquisito. Entonces Grant exclamó: “Menuda ‘pachanga’ que es esto de los Oscar... ¡Mamones!” Ahí perdió el favor de los grandes estudios, que decidieron no sacar jamás sus pelis en DVD.

Se retiró en 1966, dedicándose desde entonces a labores de directivo en la Metro Goldwyn Mayer y a promocionar perfumes de Fabergé. Con el tiempo acabó esnifando muestras de perfumes, pillando colocones de ‘Fragancia de Primavera’. Las ventas se dispararon.

En cierta ocasión, un camarero le preguntó: “¿Es usted Cary Grant?”. Él contestó que “sí, ciertamente”, a lo que el barman replicó: “Pues no se le parece, le imaginaba con más clase”. Esa noche, Cary Grant bebió hasta el amanecer... Al salir, sabiendo que todo había terminado, se volvió al camarero y desde la puerta exclamó: “Que Dios te lo pague... JI, JI, JI...” y echó a correr con el vaso de tubo. Antes, tuvo tiempo de romper la luna del local, mear en la entrada, enseñar el trasero y cantar el himno del Arsenal.

Todo un caballero inglés.

miércoles, 11 de abril de 2007

martes, 10 de abril de 2007

Biocaricatura: Marilyn Monroe



Marilyn Monroe: Rutilante estrella de cine y sex-symbol total de los años 50. Con su llegada, cualquier grupete de cinco, se convertía en un sex-teto.

Debutó en 1946 tras una prueba para la FOX. Darryl Zanuck, el magnate de la productora, se interesó por ella: "No sabe recitar a Molière" contestó Lang, el director de casting. "Molière... Molière... ¡Con lo buena que está!" dijo Zanuck, en tono despectivo: "¡¡¡Contrátala!!! ¡Y al francés ese también!" ordenó: "¡Que mande un guión!".

Y luego lo del Playboy: una pequeñez. Apareció desnuda en la portada del número uno. Pillaje en los kioscos; saqueos; la chusma buscando un ejemplar... Al final, los Marines sofocaron la revuelta 'repartiendo' pelotas de goma y pósters de Charlton Heston como desagravio. Pero no era lo mismo… ¡O sí!

Marilyn creó para el cine el personaje de 'rubia simplina', voluptuosa y provocativa, que le hizo triunfar. Ella misma le dio forma, estirándose las pestañas con un 'güinchi' y bajándose el escote con una trócola. Vestía trajes de satén y lentejuelas que encogía en agua hirviendo, y almidonaba con Supergen. Se los ceñía hasta la asfixia. En cierta ocasión, ella misma se introdujo en la lavadora luciendo un vestido de lamé dorado. El mareo le duró 6 semanas; y entonces Movie Magazine publicó que se drogaba con pastillas de colorines. Burda mentira. Marilyn no pasó jamás del 'praliné' y los caramelos Pez.

Su vida personal fue un cataclismo de proporciones bíblicas: algunos pasajes del Antiguo Testamento llevan su firma. Sufrió mucho y nunca le dieron pastel de manzana. Se casó a los 16, cuando reforzaba costuras en una fábrica de paracaídas. Su marido falleció practicando parapente con uno de los que ella supervisó. A mil pies de altura se deshizo en jirones y el hombre atravesó la barrera del sonido, dejándola muy atrás.

La actriz se volvería a casar en 1954, con Joe di Maggio, un crack del béisbol. El héroe de los Yankees era celoso, mal encarado, y los domingos la dejaba en casa para ir a jugar con los amigotes. Patético. En la penúltima jornada de liga perdió el liderato. Y ella le abandonó. Fracasado, hundido, Joe masticaba su bate en primera base.

Con Arthur Miller emparentó en el 56. Arturo era un tostón, todo el día con sus novelitas y sus chorradas. Más celoso aún que Joe, degolló al vecino de abajo cuando le oyó comentar que "la tentación vive arriba". Aquello acabó con ambos matrimonios.

El 5 de agosto de 1962, Marilyn apareció muerta en su residencia de Brentwood. El forense dijo que había ingerido una dosis de barbitúricos capaz de inmovilizar a King-Kong. También alcohol suficiente para adormecer al mismísimo Yeltsin. Pero todo fue confuso, una farsa: desde hacía tiempo, M. M. mantenía estrechas relaciones con la Casa Blanca, tan estrechas que no corría el aire. Y por eso las sospechas: ¿Se suicidó realmente? ¿O bien hubo un complot 'porque sabía demasiado'? ¿Dónde estaba Robert Kennedy, aquella noche? Y ya puestos: ¿Dónde está Bin Laden ahora?

lunes, 9 de abril de 2007

domingo, 8 de abril de 2007

domingo, 1 de abril de 2007

Biocaricatura: Jack Lemmon


Jack Lemmon: actor de comedia y drama que representó como nadie al norteamericano de clase media. Por eso siempre le enfocaban de perfil. Media... mitad... perfil... ¿Vale?

Durante su infancia, pasó algunas estrecheces. Nacido en un ascensor de Boston en 1925, la cuna era del tamaño de un 'pan Bimbo' lo que le impedía dormir siesta con su osito de peluche: el pequeño Jack cabeceaba en la alfombra mientras 'Puffy Bear' roncaba acunado hasta las seis.

Comparado con eso, la bañera le parecía el Lago Enol, compartiendo pompitas con su patito de goooooooooooma blandita.

Jack Lemmon trabajó en docenas de oficios antes de dedicarse al cine. Músico aficionado que era, consiguió un primer empleo tocando el piano en un bar. Jamás abandonaría ya aquella afición... a los bares. Pasó luego a televisión, iniciando su faceta de actor en escenas con escaso diálogo, en telefilmes y series. Luego la radio, de figurante en radionovelas, aquí ya sin diálogo en absoluto. Nadie reparó en él, aunque obtuvo algunos premios: el Día de Acción de Gracias de 1950, ganó las dos botellas de jarabe de melaza que sorteron en la emisora.

En 1954 debutó en el cine de la mano de George Cukor. Así rodaron la comedia 'Una rubia fenómeno', sin soltarse, aunque Cukor se apartaba para no entrar en el plano. Fue el inicio de una carrera fulgurante, que ya desde el principio, encumbró a Lemmon a lo más alto. Y de donde ya no se bajó hasta un día en que empezó a llover.

Trabajó con los mejores directores del momento: Cukor, John Ford o Blake Edwards. Pero sobre todo, trabajó con Billy Wilder. Títulos como 'Irma la dulce', 'Con faldas y a lo loco', 'El apartamento', ayudándole con la mudanza, cortándole el césped cada quince días...

Jack Lemmon amaba su profesión, y no reparaba en esfuerzos. El mismo Wilder, tan exigente, lo reconocía: "Un actorazo, siempre ensayando, con infinitos registros... gran podador de setos... veremos cómo me acuchilla el parquet".

Dedicación y honestidad, esas fueron siempre las claves de su triunfo. De nuevo Billy Wilder nos ilustra al respecto: "Se metía en la piel de los personajes... y sí, era honesto... un día me entregó medio dólar que encontró en el jardín mientras me arreglaba un parterre".

Durante su carrera, el actor recibió infinidad de premios y reconocimientos: Cannes, Berlín, Globos de Oro, varios 'oscars' y en 1964 el no va más, Wilder lo apunta al concurso anual de jardinería de Palm Beach, ¡y lo gana!

Jack Lemmon falleció un 28 de junio de 2001 (el único... no ha habido otro 28-J de 2001, más que aquel día, que se sepa). El 'tipo corriente' de la pantalla, cómico, trágico, tierno y neurótico nos dejó para siempre. Pero 'zampabollos', como gustaba que le llamaran, seguirá vivo en cada película.

Poco antes, la Academia de Hollywood le había entregado el tercer 'oscar', honorífico al conjunto de su carrera.

Pero nunca logró revalidad el título en Palm Beach.

Jamás lo superó.