domingo, 29 de abril de 2007

Biocaricatura: Rita Hayworth


Rita Hayworth: Hollywood la modeló a su antojo y la convirtió en una estrella. Le pusieron el pelo de color zanahoria, le sacaron media dentadura para que tuviera graciosos hoyitos en las mejillas y le ensancharon la frente depilándosela. También la obligaron a estrechar caderas a base de footing, series de abdominales y tablas de entrenamiento que años después intentaría ejecutar Bruce Lee sin conseguirlo. Rita estaba en forma.

Finalmente le extirparon el apéndice (tuvo un cólico durante un ensayo) y le cambiaron el nombre. Rita Hayworth, nacida Margarita Carmen Cansino en Brooklyn el 17 de octubre de 1918, se dejó hacer. Tampoco es que fuera un jabalí cuando llegó a la "meca del 7º arte" la verdad, para tanto cambio, pero ya sabemos como se las gastan los del cine en cuanto a cánones de belleza.

Durante años participó en diversas producciones menores, haciendo honor a su apellido real: "Con su andar cansino, acudía a los rodajes arrastrando los pies" declaraba un tal Boland que la dirigió en sus inicios.

Pero entonces llegó "Gilda" y todo cambió. Fue allí donde su noviete Johnny Farrell le sacudió un bofetón de órdago que nadie había visto en el guión original. La actriz demandó al actor y el juez ordenó repetir la escena en el juicio para ver si había pruebas. Rita volvió a quitarse el guante de modo provocativo... y el jurado se puso a cien, aunque disimulaban el acaloramiento diciendo que eran subidones de azúcar o piedras en el riñón.

Luego llegó Glenn Ford y bordó su papel. A ella se le saltaron los pocos dientes que le había dejado su estilista, y la cara fue un "hoyito" total. "Graciocísimo, oye", comentó Ford.

Aquel incidente le abrió los ojos, espabiló y a partir de entonces fue todo glamour, aunque dicen que llevaba un "puño americano" y un "tirachinas" en el bolso para protegerse de todos los Farrell del mundo.

Se casó cinco veces y se divorció otras tantas. Uno de sus maridos, Orson Welles, tuvo la ocurrencia de retocar su imagen. Una mañana en la cocina, el muy cretino le cortó el pelo con las tijeras de pescado y la tiñó de rubia platino. Luego se dio cuenta de su error. Pero ya no había nada que hacer.

Orson era un impertinente y Rita lo sabía. Le abandonó allí mismo, arrodillado en el gres... pidiendo perdón entre mechones rojizos acusadores.

Rita Hayworth protagonizó algunas de las grandes películas de todos los tiempos: "Gilda", "La dama de Shanghai", "Sangre y arena"...

En otras igual de buenas, en cambio, no trabajó.

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