jueves, 12 de abril de 2007

Biocaricatura: Cary Grant


Cary Grant: El auténtico rey de la ‘alta comedia’ de Hollywood, pero que triunfó igualmente en la ‘media comedia’ (de seda y con liguero) y la ‘baja comedia’ (o ‘comedia bonsai’.)

Participó en docenas de películas de fino humor, bajo las órdenes de los grandes maestros: Cukor, Hawks, Capra, Blake Edwards... hasta que llegó Hitchkock y acabó con tanta payasada, persiguiéndole por un maizal con una avioneta fumigadora en ‘Con la muerte en los talones’. Alfred pilotaba el aeroplano, cargado de ojivas nucleares y gas mostaza, y tiraba a dar. Cary, jamás le perdonó que le pusiera el traje perdido de polvo y en cierta ocasión, le llamó “gordinflas” delante de todos. Como represalia, Hitch no le ofreció de su bolsa de ‘gusanitos’ y se zampó hasta el último ‘regaliz’.

Nacido en un barrio humilde de Bristol (Gran Bretaña) en enero de 1904, Archibal Alexander Leach, llegó a Nueva York a principio de los años 20. Allí inició su carrera de actor en los escenarios, participando en varios musicales. Hasta que la escandalosa y provocadora Mae West, lo introdujo en el mundo del cine, escondido entre sus enorme pechos. Nadie le vio entrar.

Cuando consiguió salir a flote, y ya como Cary Grant, rodó más de 75 películas. En la mayoría bordó su personaje de auténtico caballero inglés, de refinadas maneras y deliciosamente patoso. Fuera de la pantalla era todo lo contrario: un patán que sorbía la sopa, se rascaba la entrepierna en público y metía los dedos en la nariz: ¡Los diez a la vez!

Se casó cinco veces y tuvo una única hija: con las cinco mujeres a la vez. Nunca recibió un ‘oscar’ por una interpretación, únicamente en 1970, una estatuilla especial al conjunto de su carrera. Grant, enfundado en su mejor traje, recogió el galardón con su cautivadora sonrisa. El patio de butacas aplaudía en pie en reconocimiento de aquel actor de actores, de gusto exquisito. Entonces Grant exclamó: “Menuda ‘pachanga’ que es esto de los Oscar... ¡Mamones!” Ahí perdió el favor de los grandes estudios, que decidieron no sacar jamás sus pelis en DVD.

Se retiró en 1966, dedicándose desde entonces a labores de directivo en la Metro Goldwyn Mayer y a promocionar perfumes de Fabergé. Con el tiempo acabó esnifando muestras de perfumes, pillando colocones de ‘Fragancia de Primavera’. Las ventas se dispararon.

En cierta ocasión, un camarero le preguntó: “¿Es usted Cary Grant?”. Él contestó que “sí, ciertamente”, a lo que el barman replicó: “Pues no se le parece, le imaginaba con más clase”. Esa noche, Cary Grant bebió hasta el amanecer... Al salir, sabiendo que todo había terminado, se volvió al camarero y desde la puerta exclamó: “Que Dios te lo pague... JI, JI, JI...” y echó a correr con el vaso de tubo. Antes, tuvo tiempo de romper la luna del local, mear en la entrada, enseñar el trasero y cantar el himno del Arsenal.

Todo un caballero inglés.

1 comentario:

BICHO dijo...

NO ESTÁ MAL EL CAMBIO Q HA PEGADO EL ZURRAS DESDE Q ESTUDIABA HASTA Q DIBUJA CARICATURAS.