martes, 20 de marzo de 2007

Biocaricatura: Bob Dylan


Bob Dylan: Cantautor norteamericano de 'canción protesta' que lleva más de 40 años subido a los escenarios... y todavía no ha encontrado uno a su gusto.
Nacido en Minnesota el 24 de mayo del 41, ya le molestó el sitio y la fecha, y empezó a 'roñar'. Y cuando sus padres le comunicaron que le llamarían Robert Allen Zimmerman, se encerró en su cuarto todo el fin de semana.
Aquella vida rural (Minnesota abastece de sémola a seis estados), no era para él. Al cumplir la mayoría de edad se marchó haciendo dedo a Nueva York. Un conductor con halitosis, lo recogió. Bob se quejó de la poca velocidad que alcanzaba la camioneta, y reprochó al hombre su mal aliento. Tres millas después volvía a la cuneta.
Ya en la Gran Manzana, empezó a cantar en bares folk. Actuó en todos los clubs del Greenwich Village. El público de aquellos locales le parecía ruidoso, y las camareras greñudas. Pero aguantó y se hizo famoso; empezó a grabar discos, ya como Bob Dylan. Los productores le preguntaban por su fama de músico 'contestatario'. Él lo negaba: "¿Tengo yo pinta de contestatario? ¿Eh? ¡A ver! ¿Eh? ¿EEEHHHHHHH?"
Fue asiduo del festival campestre de Newport. Aquello era una comuna anual de amor libre y canción. Las chicas se quitaban el sujetador y lo lanzaban al aire: había de todas las tallas, y muchos grupos dormían bajo los XXL. Nadie se depilaba, se fumaba marihuana y la gente llevaba margaritas en el pelo. Pero también podía uno fumarse las margaritas si quería. ¡Era todo tan libre! Aunque a Bob le pareció que la verdadera libertad era que no te cagaran en la caja de la guitarra si eso te molestaba. Y se fue.
En 1967 acudió a una manifestación contra la subida del precio de la sémola (temblaba Minnesota). A la vuelta, le fallaron los frenos de su Triumph 55. La moto venía defectuosa de fábrica, y Bob dejó la dentadura incrustada en un arce al borde del camino. Era incapaz de tocar la armónica desde entonces: se le escurrían y solía tragárselas. Demandó al árbol.
El autor ingresó en una comuna hippie, y estuvo postrado varios meses en su jergón. Se sumergió entonces en una época de misticismo, escribiendo letras surrealistas de tanto leer a Rimbaud. Volvió con más fuerza y comenzó a ganar premios Grammy y Discos de Oro. Los acumuló en el granero de su casa de Woodstock, hasta que tuvo suficientes y se fundió una dentadura nueva.
Hace poco, le dieron un Oscar a la mejor canción.
“Apaga y vámonos", gruñó.

2 comentarios:

Carril dijo...

Si que se pueden colgar comentarios

Anónimo dijo...

Vale, O.K.